Soñar, esperar, crear, imaginar son verbos que abren puertas y perspectivas de futuro, son aciones humanas que lejos de distanciarnos de la realidad, nos hacen atraversarla con una fuerza dinamizadora irresistible.
Esperar, por ejemplo, que significa poner en acto la esperanza, nada tiene que ver con una tediosa actitud pasiva, por el contrario significa poner en movimiento una energía capaz de transformar la realidad.
Edgar Morin identifica seis principios de la esperanza, el primero, que llama Vital, pone en evidencia esa tendencia incoercible hacia el futuro que subyace a todo lo que vive y que lo hace capaz de autogenerarse «Todo lo humano regenera la esperanza regenerando su vivir». El segundo es el principio de lo inconcebible: que subraya como todas las grandes transformaciones acontecidas en la humanidad, así como las creaciones, fueron impensables antes de que se produjeran. El tercero es el principio de lo improbable: todo lo bueno que sucedió en la historia fue siempre, a priori, improbable. El cuarto es el principio del topo, que excava sus túneles y transforma el subsuelo antes de que la superficie se vea afectada. El quinto es el principio del rescate al tomar conciencia del peligro: «Donde crece el peligro, también crece lo que salva». El sexto es un principio antropológico que parte de la conciencia de que el Homo sapiens ha utilizado hasta ahora solo una pequeña parte de las posibilidades de la mente / cerebro, por lo tanto, estamos en el inicio de la historia en la que pasamos de la especie humana dominante a la humanidad que cuida de los demás, del planeta, de sí misma .
Y añadiría a la lista propuesta por el intelectual francés, ese principio de esperanza trascendente que se nutre de las diversas tradiciones religiosas que han originado o moldeado culturas y han nutrido a hombres y mujeres de todos los tiempos y latitudes, dotándolos de fuerza y energía para lidiar con empresas importantes en favor del bien, el crecimiento o el desarrollo de las propias comunidades.
En tiempos que pueden parecer inciertos, nutrirse de la esperanza y comunicarla, significa ser un agente de cambio, un artesano de futuro.


